NUESTRA  mISIÓN

Nuestro nombre hace honra a María, nuestra Madre Celestial, la Inmaculada Concepción y Siempre Virgen y rogamos por su protección y guía.  El ejemplo de su vida en la tierra y en el cielo es la verdadera inspiración detrás de nuestra labor caritativa.

Somos inspirados por el Espíritu Santo para preservar y defender la santidad y la dignidad de toda vida humana, promover la caridad, la paz y la justicia siguiendo las enseñanzas de la Fe Católica bajo el Magisterio de la Santa Sede.

Estamos llamados a servir a aquellos menos afortunados aunque igualmente bendecidos, tal y como ha sido promulgado con urgencia por el Santo Padre.  Por lo tanto, estamos obligados a seguir las enseñanzas del Papa:

“La Nueva Evangelización es una invitación a reconocer el poder salvífico que trabaja en la vida de los pobres y a ponerlos al centro de la vía peregrina de la Iglesia. Estamos llamados a encontrar a Cristo en ellos, a prestar nuestras voces para su causa...” Evangelii Gaudium 198 (Junio 2013).

Además. San Juan Pablo II dijo que la Iglesia debe tener:

“una opción o un amor preferente hacia el pobre. Esta es una opción, o una manera especial prioritaria en el ejercicio de la caridad Cristiana, de la cual toda la tradición de la Iglesia se hace testigo”.  Sollicitudo Rei Socialis #42 (Diciembre 1987).

Por consiguiente, el único propósito de lanzar esta Fundación, es para dar testimonio  en menor escala a esta filosofía y para agradecer al Buen Dios por todas las bendiciones recibidas.  Este pequeño ministerio no pretende erradicar la pobreza por completo en ninguna parte por sí solo, pero tampoco aceptamos  quedarnos de brazos cruzados, mirar hacia el lado contrario  y pensar que ésta situación es puramente de origen académico.

También anhelamos ser un símbolo de esperanza para aquellas almas valientes que el Señor ha llamado para servir a los pobres  dentro de sus comunidades.  Los misioneros (ordenados o laicos) son los verdaderos héroes que llevan a cabo  la pasión y responsabilidad de la Santa Iglesia de ayudar a los más necesitados.  Esta Fundación será defensora de ellos como un sistema de apoyo en las areas donde la Fundación rinde ayuda.  Tenemos la intención de hacer una diferencia en el nombre de Cristo Jesús y de su Santa Iglesia.

“La donación hecha a los pobres es un testimonio de caridad fraterno; es también                      una práctica de justicia que agrada a Dios”.  Catecismo de la Iglesia Católica 2462